Incompetencia y olvido en sector Juan Antonio
Diario Amanecer
Se ahoga en aguas servidas ante la
desidia de OTASS-EPS Moyobamba
Moyobamba. Mientras los funcionarios se “pasan la pelota”, los vecinos pierden sus negocios, sus animales y la transitabilidad en una zona que hoy es un foco infeccioso.
Moyobamba. No es solo un problema de infraestructura; es un atentado contra la salud pública y la dignidad humana. Los vecinos y empresarios del sector Juan Antonio, en Moyobamba, han llegado al límite de su paciencia tras tres años de soportar el colapso constante del sistema de desagüe, una problemática que la EPS Moyobamba parece ignorar con una negligencia que ya raya en la burla.
Una infraestructura obsoleta y una gestión inútil
El origen del desastre es conocido por todos, menos por quienes toman las decisiones: una tubería de concreto que data de hace 50 años y que ya cumplió su ciclo de vida. Cada vez que el cielo de Moyobamba descarga sus lluvias, el sistema colapsa, convirtiendo las calles en ríos de aguas residuales que destruyen la pista y la esperanza de los emprendedores locales.
“He ido a reclamar personalmente al ingeniero Michel, gerente de operaciones, y no hay acciones. Es una desidia total”, denuncia indignada el vecino y empresario Oscar Mendoza.
La situación es crítica. Recientemente, los vecinos, ante la ausencia del Estado, tuvieron que recolectar dinero para contratar maquinaria y reparar la vía. Sin embargo, el último colapso ha vuelto a dejar grietas profundas, haciendo que el acceso al puerto Juan Antonio sea imposible incluso para motocicletas.
“Lavado de manos” institucional
El panorama se agrava por el vergonzoso espectáculo de la burocracia: mientras la EPS Moyobamba culpa a la Municipalidad Provincial, la comuna devuelve la responsabilidad a la empresa prestadora. En medio de este “ping-pong” de responsabilidades, la población queda desprotegida.
Las consecuencias son tangibles y dolorosas: Muerte de animales: Oscar Mendoza reporta la pérdida de sus aves de corral debido a la contaminación extrema.
Impacto económico: Los negocios del sector están al borde de la quiebra por los olores fétidos y la falta de acceso.
Silencio administrativo: Los vecinos denuncian que las líneas telefónicas de la EPS simplemente no son atendidas.
Técnicamente, la solución no es un misterio de ingeniería. Se requiere el reemplazo de 500 metros de tubería (84 unidades de PVC de 12 pulgadas). Sin embargo, la excusa recurrente es la “falta de presupuesto”, una respuesta inaceptable para una ciudad que ve cómo se descargan 61.26 litros por segundo de aguas servidas directamente en este sector.
Juan Antonio es solo uno de los cinco puntos críticos de vertimiento que la EPS no ha podido (o no ha querido) solucionar, sumándose a Victoria Nueva, Bella Aurora, Chahuaryacu y Jr. Miraflores.
¿Hasta cuándo la población de Moyobamba debe pagar por la incapacidad de sus autoridades? El sector Juan Antonio ya no espera promesas, exige maquinaria y tuberías nuevas antes de que la contaminación desencadene una crisis epidemiológica de mayores proporciones. (José Flores Vargas)

